A veces la vida se vuelve especialmente difícil.

A veces somos nosotros los que no estamos bien.

A veces sabemos cual es el problema, pero no conseguimos cambiarlo.

A veces no entendemos lo que nos está pasando.

En todas esas ocasiones, podemos necesitar ayuda profesional que nos acompañe y nos guíe hasta que volvamos a encontrar nuestro camino.

Lo mismo ocurre con los niños. Con la única diferencia de que su capacidad de saber y de explicar lo que les está pasando es mucho menor. Eso los convierte en más vulnerables, y hace que aún necesiten más nuestra ayuda.

Todos vosotros, niños, adolescentes o adultos, podéis contar conmigo.

Porque sentirse bien y disfrutar de la vida es lo más importante.